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martes, 30 de julio de 2013

Dactilografía

He visto a muchos profesionales de la palabra (incluidos directores de periódicos) escribir páginas y páginas utilizando solamente la punta de los dos dedos índices. Lamentable. Creo que muchos están convencidos de que la mecanografía es cosa de secretarias y chupatintas, y que ellos, creadores auténticos, no pueden perder el tiempo estudiando y ejercitando la posición correcta de los diez dedos en el qwerty. Vale. A ver quién tarda más en mecanografiar una novela. ¿Apostamos?


Novela corregida por una persona piadosa (y paciente)


Gástense unos euros, por Zeus, en un cursillo de mecanografía y aprendan a usar un teclado más allá de como lo hacen sus sobrinos de ocho años. O bájenselo de la internet. A menos que piensen presentar al editor un manuscrito entendido en sentido literal (también conozco casos. Manda narices).

A lo que íbamos: en la foto vemos una página de la primera versión de mi novela "Escaleno", que entregué a varios amigos para que la corrigieran. Qué trabajo tan bonito, el de corregir. Hay que detectar toda la mierda y tacharla sin piedad antes de que contagie la obra entera.

Cómo escribir un libro. El primer paso.

Todos principiantes que se adentran en esta actividad lesiva de escribir libros se hacen la misma pregunta: ¿por dónde empezar?
Recomiendo que se tomen notas en una libreta. Notas lo más claras y explicativas que se pueda, como por ejemplo las que vemos a continuación:


Notas de campo



Las libretas no suelen desconfigurarse, no se les rompe la pantalla, no se les borra la memoria por accidente y, lo más importante, llevan baterías que duran más de 500 años.

Algún día, después de mucho libretear, el aficionado se sentará delante del ordenador, y transcribirá (volcará) las notas.

Uy, qué paso más peliagudo...

lunes, 29 de julio de 2013

Cómo escribir un libro

Sí, es verdad que a menudo sale el temita de conversación y me preguntan:
 -Ah, pero ¿tú eres escritor?
Yo respondo:
 -Escritor aficionado, Nada más.
 Después de dos o tres segundos de silencio, en el que parecen estudiar centímetro a centímetro mi cutis, desde la raíz del pelo hasta la nuez, sueltan:
 -Y ¿cómo se escribe un libro?
 -Con mucho esfuerzo. Pero muuucho.
Inmediatamente empiezo a desanirmarlos: que si es un trabajo muy duro y muy ingrato, que si se suda y se duda mucho, que si tomar decisiones en todas las frases (y cuando digo todas es todas) es algo verdaderamente agotador. Total, para no ganar nada. O para perder dinero.
Pero la gente no se desanima. Ahí están, recalcitrantes. Lo bueno: para el que tiene tiempo libre, resulta tan barato escribir...
Sí, creo que tengo nociones remotas de cómo escribir un libro, que me han secreteado por aquí y por allá. Y en FOSFERNO, a menos que alguien me lo impida, lo contaré.